LAS ENTRAÑAS DE HAMLET ESTÁN EN BERLÍN

hamlet berlín

Arya Blues@aryabluess – Años noventa, entrados casi los dos mil. No existía Facebook. Instagram eran las diapositivas que guardaban mis padres en los cajones del salón, y la música la escuchábamos en un reproductor de discos más grande que cualquier microondas de hoy en día (aunque algunos afortunados ya habían recibido por su cumpleaños un moderno discman dónde escuchar sus canciones favoritas. También las de Hamlet, que aquí cuentan cómo es Berlín).

Y la magia corría. Corría por los discos, vinilos y cintas que pasaban de padres a hijos y de hermanos mayores a hermanos pequeños como el mayor de los tesoros y “Con vuelta”. Así, descubrí Deep Purple, Pink Floyd, Marea, Extremoduro y por supuesto, Hamlet.

Entre los cinco discos más utilizados y manoseados en mi casa estaba el recopilatorio “Antes… y después”, que ahora descansa en una de las baldas de mi antigua habitación (en esta ocasión no fue “con vuelta”) y aunque Hamlet per se, no participase en este proyecto, abrió las puertas a una generación con ansias de música después de una infancia más bien “Spice”. Mi generación.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y cómo el fantasma del pasado, presente y futuro de ‘Cuento de Navidad’, Hamlet continúa acechando en la sombra de cada esquina para salir a la luz bajo buenos recuerdos, conversaciones entre amigos, conciertos pendientes, y sobre todo, nuevas canciones que siguen poniendo banda sonora a nuestras vidas: “Mola que la gente se quede con su significado. Mola que para cada persona el disco sea algo diferente. Que le pongamos música a lo que ellos están viviendo o han vivido. Me parece acojonante que te lo digan y que lo sientan así”, confiesan.

Berlín: “Es una ciudad que engloba muy bien lo que hemos hecho. Ese tipo de renacer, de inquietud”

Berlín son once canciones bajo un mismo mensaje de olas de melancolía con tono lúgubre y un tanto iracundo. Desde “Tu Destino” hasta “No sé decir Adiós” pasando por “Cada día un día más”; canciones que se germinaron en la mente de Luis Tárraga a lo largo de la gira de ‘La Ira’, aunque “Realmente las canciones, componiendo ya a tope, llevamos un año”, dice.

Porque sacar a la luz un trabajo como Berlín es complicado con una gira en curso: “Cuando hay demasiados conciertos se me seca esa parte de ganas de llegar. Me centro tanto en los conciertos y cómo afrontarlos que cuando llego a casa no me apetece pensar en el futuro ¡Siempre ha sido así! Le damos muchas vueltas a las canciones como para tomárnoslo todo a la ligera”.

La ambigüedad es uno de los sellos personales de la banda madrileña, quizá por la poesía interna que lleva. Molly tiene muy claro que: “Está escrito desde sitios muy oscuros. Nos decían que al escuchar los temas duele la tripa. Se hace un nudo en el estómago. Es algo que llega mucho. Nos ha hecho gracia”. Uno de los anclas de Hamlet es saber que la vida no es fácil, y escribir desde ahí. Hecho que siempre ha estado presente según cuenta Luis: “Siempre ha sido igual. Aunque quizá con dieciséis o veinte años la vida es más despreocupada” y que J. Molly concluye aclarando que: “Ahora tenemos la mejor vista de los treinta años y de los doce discos. Tienes otra perspectiva y experiencia.”

En la personalidad de la banda preexiste el crear misterio: “Es para que nos preguntéis. Somos un poco hijo putas”, confiesan riéndose: “Berlín es todo un concepto. Vemos de dónde vienen las canciones y tiene historia porque casi vamos allí a grabarlo. Es una ciudad que engloba muy bien lo que hemos hecho. Ese tipo de renacer, de inquietud”.

Hamlet: “Hacemos tanto lo que nos da la gana”

Es curioso como una de las frases de la obra homónima de Shakespeare, encaja a la perfección con la filosofía de Hamlet ¡Casi sin quererlo! Pues Polonio aconseja a Laertes diciéndole “Y sobre todo, sé fiel a ti mismo, pues de ello se sigue, como el día a la noche, que no podrás ser falso con nadie”, y encontramos en las palabras de Molly la claridad de este dogma: “Fieles a Hamlet siempre”. Luis tiene claro que: “Ser fieles a Hamlet es cambiar” y explica: “Nosotros somos muy egoístas en esto y siempre lo hemos sido. Por eso cada disco tiene su punto y sus cosas, porque siempre hemos dicho que nos guste a nosotros primero. Nos miramos tanto a nosotros mismos que nos tiene que emocionar. Hacemos tanto lo que nos da la gana”.

Hamlet se deja la piel en cada directo y así como el disco es una obra única en la que volcar toda la energía. Un concierto es una experiencia que admiten tienen que compartir 100% con su público: “Ahí no hay que ser egoísta. Hay que tener un porcentaje pequeño de egoísmo pero tienes que ser consciente de que tienes unas canciones, afortunadamente, de éxito que a la gente les gusta oír. No mola que la gente se vaya disgustada porque no te apetezca tocar un tema”.

Es complicado desnudarse y convertir la rabia en pura melancolía lanzada a cuchillo. Por esto es quizá, también un hito único el acústico que tienen programado para el 28 de Diciembre: “Tenemos un repertorio amplio para hacer. Tenemos el sitio, tenemos el mes, el día y todo. Y vamos a hacerlo y luego ya vamos a volver a nuestras raíces. Un regalo de Navidad que nos marcamos para la gente. Va a ser muy único”. Y con este evento, se abrirá la nueva gira del grupo madrileño que empezará en Córdoba y pasará por toda la península y Sudamérica.

Está claro que no hay “Antes… y después”, sino pasado, presente y futuro de una banda que siempre ha puesto y pondrá banda sonora a la vida de los de 40, 30, 20 y 10. Para estos últimos, “El principio de un comienzo”.

Deja un comentario