POR TRECE RAZONES: UN ACTO DE VALENTÍA QUE NO DEBERÍAMOS NECESITAR I Arya Blues

Por trece razones

“Por trece razones” es la serie del momento. Quien diga lo contrario seguramente vive en un mundo lejano a las redes sociales o aún está viendo el capítulo dos.

El mainstream en cuanto a series no es lo mío. Intento ver otro tipo de contenido y dejar éstas para cuando el foco se apaga por completo. Sin embargo, esta vez algo me decía que tenía que verla. Cuando me di cuenta estaba sentada frente a mi ordenador muy nerviosa. Como cuando te embarcas en una nueva aventura.

La mayoría de las personas con las que hablo sobre la serie y sólo han visto un par de capítulos coinciden en que “no es para tanto”. A lo que yo les respondo “cuando la termines, volvemos a hablar”. Todas y todos cambian de opinión.

Desde el capítulo uno he sido capaz de identificar situaciones que me han ocurrido a mí y a otras chicas que conozco. Situaciones que absolutamente nadie considera importantes y que lo son a un nivel estratosférico.

Además, están todos y cada uno de los perfiles que intervienen. Desde la persona afectada, hasta el amigo majo que está sometido a un grupo social, pasando por la amiga “guay” y el que ve todo lo que ocurre sin mover ni un solo dedo.

Lo maravilloso de “Por trece razones” es exactamente eso. Involucra a la persona afectada y a la persona que acosa. Pero también involucra a cada persona que colabora en que la bola de inestabilidad y mal estar de Hannah aumenten segundo a segundo.

Hannah Baker acaba siendo una mártir. Una chica que ha sufrido el acoso en todas sus formas por ser mujer. No por ser joven, no por ser adolescente, no por ser nueva… Por ser mujer.

Esto es algo que ella misma repite capítulo tras capítulo ¿Por qué los chicos se creen con derecho de hacer una lista sobre los mejores culos de la clase? ¿A caso somos objetos que piden valoración numérica para luego ser comprados?

Cuando llega el momento de su muerte queda claro que lo ha intentado. Lo ha intentado todo. No es una cobarde. No se suicida por miedo y cobardía. Es una persona que ha acudido incluso a una autoridad adulta que lo más inteligente que dice es que “siga con su vida y olvide todo lo que ha ocurrido”.

Hannah decide dejar huella. Decide morir en favor de la sociedad. Decide morir para dar una lección a todas y todos. Decide morir para dar visibilidad a una gran injusticia. Es claramente una mártir por decisión. Por eso graba sus cintas.

La serie me parece una absoluta maravilla. Llegados a este punto la pregunta es ¿No realiza Hannah Baker un acto de valentía que no deberíamos necesitar?

Si algo tiene “Por trece razones” es que nos hace vivir de manera ficticia una situación real. Ya sabemos lo que podría ocurrir. Hombres y mujeres, chicos y chicas que hemos visto la serie: LO SABEMOS.

Ahora es momento de evitar que alguna compañera de clase, de trabajo, de vida, decida abandonarnos para siempre por motivos similares a los que vive Hannah.

Cuidar a tus compañeras y compañeros de clase puede cambiar las cosas. Cuando hables con ellos piensa que quizá han tenido un mal día o lo están pasando mal por cualquier otra cosa que desconoces. Piensa que cabe la posibilidad de que seas tu quien ayude a esta persona a decidir quedarse con nosotros en el mundo real.

“Por trece razones” nos da una importante lección. Aprendamos sin necesidad de que ocurra en la vida real. YO, HE APRENDIDO.

Tengo el libro apuntado en mi lista de pendientes. Si os apetece leerlo podéis encontrarlo aquí.